Guitton, Jean
Jean Guitton nos proporciona la prueba de que ya ha pasado el tiempo en que Teresa de Lisieux, desdeñada por los intelectuales y todavía más por los filósofos, era considerada como una buena santita rosa. Deslumbrado por la afirmación del ruso ortodoxo Merejskowski, que sitúa a Teresa en las cumbres del pensamiento religioso junto con los santos Pablo de Tarso, Agustín o Francisco de Asís, el autor ilumina con una nueva luz el pensamiento de Teresa, proclamada por Juan Pablo II Doctora de la Iglesia.